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Archive for 20 enero 2013

Ese maravilloso lujo de llegar a un pequeño pueblo de la Costa gallega y disfrutar de unos grandes percebes recién traídos a la lonja o de una fresquísima merluza simplemente aderezada con aceite y pimentón, o la deliciosa experiencia de saborear el mejor atún  de almadraba en un chiringuito en Barbate, son momentos difícilmente repetibles en nuestra moderna y siempre puesta al día capital.

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Pese a ello siguen surgiendo en la ciudad propuestas honestas, bien tratadas, modernas y frescas que nos devuelven la ilusión y los olores y sabores de esos momentos de ocio costeros donde todo parece acompañar para conseguir una experiencia sensorial perfecta.Este fin de semana he podido disfrutar con mi mujer- dice que no escribo nunca de ella en este blog-Un beso para ti siempre!!!-de dos maravillosos locales donde los aromas y texturas del sur más gaditano y de la Galicia más profunda se reivindican en entornos cuidados, vistosos y elegantes.

En Núñez de Balboa 104 Jose Calleja abrió hace poco más de un año, Surtopía.

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De origen sanluqueño y formado en cocinas como Goizeko Kabi o Pedro Larumbe, el siempre atento e insultantemente joven chef gaditano, propone en su restaurante una revisión de las clásicas recetas andaluzas con una dosis de concreción y pureza que nos retrotrae a las plazas de su Cádiz natal, a los arenales de su Atlántico blanco y ventoso.

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El local es pequeño. Dividido en un espacio para tapear-raciones y medias raciones ayudan a la tarea- y una zona de restaurante un tanto estrecha, separada por un cortinaje discreto.

Cuenta con una carta ajustada y concreta-no diría corta- y según leímos un menú degustación con posibilidad de maridaje, que al menos nosotros no vimos.

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Probamos sus famosas tortillitas de camarones-sin duda alguna las mejores que he comido nunca-sin la mínima grasa, con un intensísimo sabor a mar y una textura perfecta, crujientes y jugosas a la vez.

Para continuar unos callos con garbanzos, suntuosos y delicados, de un intensidad de sabor, próxima al puchero andaluz que humea tras las esquinas de los pueblos blanquecinos de la sierra de Cádiz-, potente y meloso a la vez.

Los segundos no desmerecieron la opinión inicial. Una hurta roteña guisada, sensacional, siguiendo la mejor tradición del guiso marinero andaluz, pero renovando el concepto en un tratamiento original y nada pesado. Y un tataki de tiburón, algo soso a mi entender pero que a mi mujer le resultó suave y sabroso. La carta cuenta además con otras delicias como gambitas de Huelva, un muy exitoso cazón en adobo o una corvina a la plancha con trigueros de aspecto más que apetecible.

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A la hora de los postres nos decantamos por un queso de cabra payoyo gaditano con helado de nuez garrapiñada, resultón y bien empastado. La tarta de manzana, a pedir con media hora de antelación, tampoco parece despreciable.

El servicio muy correcto, con las recomendaciones de Calleja desde la entrada, haciéndote sentir a gusto y en casa, pero sin agobios. Los vinos todos de etiquetas andaluzas y una maravillosa manzanilla de inicio. Por ponerle alguna pega, decir que las raciones son ajustadas pero la potencia y la terminación de sus platos hace olvidar este detalle. El precio más que razonable.

En resumen un maravilloso restaurante andaluz donde un joven chef lleno de talento oficia con toda la ilusión del mundo y una referencia constante a esas raíces que tantas adhesiones tienen en la capital.

Lo primero que atrapa en Pulperia Vilalúa (Jorge Juan 71) es su decoración. Paredes en granito tamizadas por una madera en tonos claros, buscando calidez, lejos de las tascas gallegas de siempre; con una vuelta de tuerca en la modernidad de la propuesta.

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Líneas depuradas para cualquiera de sus dos locales-en Ayala 81 y Jorge Juan– y una configuración del local que aconseja visita mejor en pareja o grupo reducido, que en grupo grande.

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Al frente del local tres emprendedores gallegos con la misma juventud o mayor que el gaditano Calleja. Aquí se viene a comer pulpo a feira de la Ria de Onx– el que se considera el mejor pulpo de Galicia– y es cierto que es espectacular.

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Fresquísimo, en su punto perfecto de cocción y dureza, con un neutro aceite de oliva para potenciar el sabor del pulpo y quizá-solo por ponerle un pero-con un pimentón bastante picante. Se ofrece en media y ración completa y con la opción de acompañarlo de unos intensísimos y sabrosos cachelos por solo 1,5 € ración.  Galicia en estado puro.

Todo es gallego en el local, desde el pan que lo acompaña, los tazones de Ribeiro o Albariño, la música que pone la banda sonora, el agua de Mondariz. El homenaje a la tierra continúa en la carta, presentada en madera como el resto del local. Empanadas de trigo de raxo o atún, muy frescas y suaves, pimientos del padrón, dos tipos de mariscos según van recibiendo directamente de la lonja, carne richada. Incluso tienen una propuesta muy original en la que te preparan un menú en base al dinero que quieres gastar o en base a lo que puedes comer.

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En resumen, un regresar a Galicia en elaboraciones sensibles y bien acabadas. Un acercamiento original y estiloso a la taberna galaica de toda la vida, manteniendo la esencia de sus recetas y la excelencia de su materia prima.

En la vuelta a casa  de nuevo contemplamos esa playa inmensa y solitaria, con las olas batiendo constantes y cadenciosas, con la luz del sur y la bruma del finisterre. Adormecidos por el deseo de descansar al sol.

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Ahora que con los días soleados de invierno apetece subir a la sierra de Madrid para esquiar, andar por la montaña o simplemente dar una vuelta, ahí van diez restaurantes en diez pueblos, para no quedarnos sin opción si el hambre aprieta.

Hoyo de Manzanares- El Vagón de Beni

www.elvagondebeni.es

La reproducción de una antigua estación de tren de principios de siglo. Cenar dentro de un vagón rodeado de clasicismo  en el entorno mas romántico que uno puede imaginarse. Para conquistar

 el vagon de beni

San Lorenzo del Escorial- Baluarte

www.baluarterestaurante.com

Alejado de la tradición serrana de carnes rojas y asados. Cocina moderna mediterránea en un pequeño salón con todo tipo de detalles. Gran servicio y producto y creaciones muy originales. Para innovar

baluarte

Galapagar- Garnacha

www.restaurantegarnacha.com

Un restaurante situado en un pequeño chalet rodeado de un cuidado entorno. Buen y amplio menú degustación y una más que aceptable relación calidad/precio. Para una cena relajada

garnacha

Guadarrama- La Chimenea

Calle de la Sierra, 20, 28440 Guadarrama, Madrid Teléfono: 91 854 29 36

Un clásico en la zona. Acogedor salón con excepcionales carnes a la brasa y las croquetas más famosas de la sierra (de jamón y roquefort) Para estómagos agradecidos

la chimenea

Navacerrada- La pequeña Raclette

Travesía de las Huertas, 8, 28491 Navacerrada, Madrid Teléfono:918 53 11 72

Porque en Navacerrada hay clásicos como Felipe o la Posta Real pero ninguno con el encanto de este pequeño chalet suizo donde comer la tradicional Raclette Helvética. Pequeñísimo salón y humo de las raclettes para no olvidarnos que estamos en invierno. Para nostálgicos de las montañas.

raclette

Alpedrete y Los MolinosCasa Santoña

www.casasantona.com

Todo el mundo va a comer las famosas y excepcionales anchoas doble cero. Dos sucursales para elegir. Precios muy razonables y buenos boletus y verduras a la plancha. Para amantes de las susodichas

santoña

Collado Mediano- El Rincón de la Abuela

http://www.restaurante-sierra.com/el_rincon_de_la_abuela.htm

Lo mejor en este bonito caserón son los pimientos rellenos y las croquetas que merecen por si solos una visita. Comida tradicional y buen producto. Últimamente un poco subidos a la parra.  Una opción clásica en un pueblo muy bien enclavado.

rincon de la abuela

Valdemorillo- La Casona de Pizarro  

http://lacasonadepizarro.com/

Fastuoso local en una antigua fábrica de harinas donde antes estaba el clasicazo La Fabrica de los Bravos. Mantienen una carta más ajustada a la de su antecesor con buenísimos productos y elaboraciones tradicionales. Para una comida con sobremesa larga.

casona de pizarro

Becerril de la Sierra- El Zaguán

http://restaurante-elzaguan.blogspot.com.es

Preciosa casa de piedra, con chimenea encendida y techos con vigas de madera. Buena cocina de autor con raíces catalanas. Servicio cercano y precios razonables. Para una cena con encanto

zaguan

Torrelodones- D.O

Plaza Epifanio Velasco, 5  28250 Torrelodones Tlf 91 859 11 90

Antiguo Álamo de Iñaki Ongay. Excepcional parrilla en este restaurante navarro con maravillosos pescados a la brasa y primorosas carnes rojas. Destacables también los guisos y las verduras según temporada. Para comedores sin remilgos

d.o

 

 

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Esta semana el periódico El Mundo ha anunciado el fichaje de Enric Gonzalez para su edición escrita. González es uno de los más lúcidos, vibrantes, independientes y honestos periodistas de este país. Así que si alguno no lo conoce, hoy vuelve a no ser tarde para descubrirle

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Dotado de una excelsa prosa, incisiva y a la vez amena, Enric ha sido corresponsal de El País en Londres, Nueva York, Roma o Jerusalén, desde donde ha escrito maravillosas crónicas siempre cargadas de una visión muy personal entre la mordacidad y la esperanza, entre el desasosiego y una controlada vitalidad; a menudo con un acercamiento a la noticia que busca trascender la inmediatez del último titular; desde una aproximación tangente con el reporterismo literario, en la mejor tradición de la escuela norteamericana de Mailer, Capote y Wolfe.

Enric Gonzalez también ha llenado durante una larga época ya no tan cercana, las crónicas deportivas de los lunes en el periódico de Prisa primero con su columna sobre la liga italiana que dio lugar a su posterior libro Historias del Calcio y posteriormente con su espacio “Cenizas del Futbol”. Los que amamos el deporte rey  hemos disfrutado en esa columna futbolística de un barniz culto y nunca pedante, divertido e incisivo, superando lo que acontecía en los terrenos de juego para colocarnos en el centro de los barrios y las plazas de Italia, de España; en un ejercicio de sociología deportiva que nos ha permitido entender mejor la realidad italiana que lo que nos enseñaban las pesadas y kafkianas crónicas políticas del país transalpino. Y de regalo un poquito de la nuestra

Desde su absoluta e inquebrantable independencia, y tras una última época en un cierto ostracismo por divergencias con los dueños del periódico de Cebrián, el periodista catalán inicia esta nueva etapa desde la autoconfirmación de su muy aireada vaguería-la que él define modestamente como la principal de sus virtudes/defectos, y realiza el camino inverso que hace unos años recorrió su cómplice, amigo y también testimonio vivo de esa mezcla entre talento, mordacidad y bandera del trabajo justo, que es Carlos Boyero, ahora en El País.

Enric tendrá que sobreponerse a su declarada lentitud con el  lápiz y el papel pues publicará todos los lunes una crónica deportiva, los viernes en la sección de opinión y realizará varios reportajes mensuales para el periódico de Pedro Jota. Mejor para el lector.

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Descubrir la prosa de Enric es además un gozoso ejercicio que permite recorrer alguna de las principales ciudades del mundo, donde su trabajo de corresponsal le ha llevado. Así, en sus Historias de Londres, Historias de Nueva York e Historias de Roma, el nuevo columnista de El Mundo hace un mayúsculo homenaje a estas grandes urbes, desde el acercamiento sensible y certero del extranjero, del recién llegado, del habitante siempre provisional;  a la espera constante de una incierta llamada sugiriendo un nuevo destino. Y ese acercamiento es como el de los amores a distancia, que nunca cuajan del todo por la ausencia de perspectiva, pero que a la vez nunca nos dejan desenganchados por completo. Como una amante sin reglas que pide que volvamos

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Sus libros, no son libros de viajes al uso sino narraciones en las que la ciudad se transforma en un personaje más cogido de su mano. Sus narraciones, de un subjetivismo lírico nada amanerado, nos permiten una lectura rápida y entretenida sin renunciar a un estilo vibrante y concreto pero a la vez lleno de imágenes. Recorrer los barrios de Londres o la historia del actual Nueva York es un camino repleto de anécdotas en apariencia livianas, que al final del trayecto dejan un imborrable poso de juego imperceptible, de foto continua llena de vida, de un acercamiento siempre moderno y humano. De un crisol de innegable talento.

Espero que sirva la excusa de su vuelta a la primera página de nuestro periodismo para sugerir esta recomendación sobre sus futuros artículos y sus textos pasados. Estoy seguro que no os defraudará en absoluto.

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La próxima semana se cumplen 64 años del nacimiento de uno de los más iconoclastas, originales y absurdos cómicos de la historia, el desaparecido Andy Kauffman.

Precursor de esa tendencia humorística llamada antihumor, Andy Kauffman  llenó de momentos imborrables la vida de toda una generación de americanos que completaron con pasmo el genio del cómico de Nueva York.

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Ese antihumor, consistente en que el humorista cuente algo que es deliberadamente no divertido, o que no tiene ningún significado intrínseco provocando una situación humorística, le llevó a vanagloriarse de haber llegado al éxito absoluto sin haber contado jamás un chiste, y generó una serie de kafkianas situaciones que han quedado en la historia de la televisión.

En el año 1999 Milos Forman dirigía la película sobre Andy Kauffman, Man on the Moon en la que Jim Carrey bordaba la mejor interpretación de su carrera, y en la que REM regalaba la canción dedicada al músico, con titulo homónimo.

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La película es desternillante por lo absurdo de su humor y por lo alocada e indescifrable vida de Kauffman. En ella vemos el ascenso de Andy en su interpretación del personaje de El Hombre extranjero en la serie Taxi, que desde 1978 le concedió una relevancia máxima en Estados Unidos. Este personaje, que posteriormente se denomino Latka, decía venir de Caspia, una isla inventada del Mar Caspio y se dedicaba a realizar horribles imitaciones de personajes famosos que irritaban pero a la vez generaban un efecto epatante en el publico. El personaje, al que los productores de la serie, para permitir el desarrollo de la vis cómica de Kauffman, le atribuyeron un desorden de personalidad múltiple, alcanzó tal nivel de popularidad que hizo que se generaran giras en solitario por todo el país, en que el público reclamaba su interpretación.

En una memorable escena de la película, vemos como Kauffman-Carrey-que declaró odiar el personaje de Latka– , en una actuación en una Universidad americana, ante la constante y enfervorizada petición de un auditorio a reventar, para que el personaje apareciera en el escenario, comienza por el contrario a leer en tono serio y concentrado el Gran Gastby, ante el asombro y queja del público y completa la lectura del libro de Fitzgerald hasta dejar vacío el recinto con el pasmo general por su extravagancia.

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Kauffman se hizo imprescindible a finales de los 70 y comienzos de los 80 en programas míticos como el Saturday Night Live o Fridays, y su carrera derivó en la creación de personajes y situaciones indescifrables como los de Tony Clifton, que cambiaba de personalidad sin atisbo de racionalidad alguna encima del escenario y que simulaba odiar a Andy kauffman llegando a tener un papel primordial en la propia serie Taxi o con la invención del Campeonato mundial de lucha libre mixta en que generó varias situaciones aberrantes compitiendo con luchadoras femeninas o con luchadores que le generaron lesiones fingidas y exageradas ante un público atónito.

Kauffman es el máximo exponente de un humor alejado de toda lógica  que busca en la incredulidad por una situación aparentemente sin gracia, la generación de momentos desternillantes. Así, el cómico de Nueva York ha sido elevado en la contracultura estadounidense por su extraña capacidad de ir contra toda regla establecida, usando y abusando de los medios de comunicación hasta generar un sentimiento ambivalente entre el rechazo y la absoluta admiración.

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En ese sentido se entienden sus apariciones en el show de David Letterman simulando ser un mendigo o asegurando haber adoptado tres adultos afroamericanos, o sus actuaciones en las que invitaba a todo el público asistente a tomar leche con galletas con él sobre el escenario, o a su abuela a estar sentada en el mismo junto a él, para luego descubrirse que la misma era Robbie Williams disfrazado. Un provocador buscando una reacción exagerada, un modo de llevar el absurdo a sus últimas consecuencias. Un concepto irritantemente novedoso de humor.

Kauffman murió en Los Angeles a los 35 años de un  cáncer de pulmón. Trascendió tanto su incomprensible humor, que su muerte se consideró por muchos el último de sus espectáculos, desatándose multitud de teorías acerca de la veracidad de esta, dado que se aseguraba que Kauffman no había fumando ni bebido en toda su vida. Hay quien aventuró incluso que había reaparecido dentro del cuerpo de Carrey para continuar con su actuación.

El mito de Andy Kauffman es un soplo de irreverencia e irracionalidad en un concepto de humor extraordinariamente moderno y que ha generado una legión de admiradores y seguidores. Ver sus actuaciones y la película de su vida nos acerca a un concepto de humor que lleva al extremo las reglas de lo divertido, de lo que entendemos como gracioso. De la risa en último termino.

El post debería ir acompañado de videos o cortes de sus actuaciones, pero entonces no seria kauffmaniano y además yo tendría que pagar por ello, así que a cambio hay van tres maravillosos chistes antihumor

Chiste 1

Que hay peor que un gusano en una manzana podrida?

El holocausto

Chiste 2

Era un niño tan huevón, tan huevón
que lo llevaron al médico para ver qué le pasaba
y efectivamente sus testículos pesaban 10 kilos cada uno.
Pobre, no pudo ser feliz jamás en su vida.

Chiste 3

Mamá mamá en la escuela me dicen despistado!!
Ya hablaré yo con el director.
Y al día siguiente, la madre habló con el director y los niños que llamaban “despistado” a su hijo fueron debidamente advertidos.

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No soy musicólogo, ni en mi vida he tocado un instrumento.

De pequeño, en el colegio, nunca descubrieron que la flauta que sonaba raro era la mía, y en la guitarra no pasé de intentar los acordes del Nothing Else Matters de Metallica. Eso sí, en casa de mi abuela había un acordeón y en la de mis abuelos una bandurria. Nunca supe por qué.

Quiero decir con esto, que mi aproximación a la música es como la del 95% de los seres humanos; desde lo que me emociona, desde lo que me transmite cosas; la mayoría de las veces,  solo desde la melodía y la voz; sin distinguir arpegios, ni riffs de guitarra, ni maestría en la batería, ni el sonido del bajo, que nunca supe muy bien como suena.

supersubmarina

No por ello, no he tenido como todos, mis filias y fobias con la música. Mis bandas de culto por las que ser capaz de discutir como un hooligan, mis incomprensibles adoraciones, esos artistas a los que había que decir siempre que escuchabas para no quedar mal, esas horribles canciones que oías a escondidas por la chica de ese momento. Vamos lo que hemos hecho todos.

Con esta base, he de decir que de unos años para atrás no dejo de buscar en Spotify algo en español que me llame la atención o me remueva las tripas y tristemente no lo encuentro. Por eso digo: Hay algo ahí fuera? Algo que me este perdiendo por eso de la edad? Algo, antes de que me empiecen a gustar los conciertos en teatros o tenga que escuchar las melodías de Bob Esponja y compañía?

Con este espíritu, he de decir que rozando el escepticismo, leo en el resumen cultural de El País que el disco de La habitación Roja es el mejor disco del año para los lectores y que Ayer de la misma banda, es la mejor canción. Escucho ambos con ganas y afán constructivo y me quedo más helado que frio. Nada de emoción, pop gafapasta sin carácter, letras horribles, falta de inspiración. Lo de casi siempre con estas biblias de la modernidad. Humo.

Repaso mentalmente la cosecha de la música española de los cuatro últimos años, y más allá de la crisis de la industria y el balanceo hacia lo digital y el éxito instantáneo, concluyo que el panorama no puede ser más desolador. Me obligo a oír en streaming lo último de los tan cacareados Supersubmarina; mismo resultado, ni ápice de sensaciones, pop medio bien construido, arreglos y sonido a lo Vetusta Morla sin alma y esa voz del cantante que me parece la reencarnación edulcorada de Tino Casal.

Y vuelvo a lo mismo y me pongo Copenhague. Creo que el último gran disco de la música española es Un día en el mundo de Vetusta Morla y data de 2008. Desde entonces para mi nada. Fuegos artificiales

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Si pienso en grandes artistas, o al menos con un mayor impacto en el público, de 2008 para acá, Amaral lanzó Hacia lo Salvaje que en su vena experimental es bastante peor que cualquiera de sus dos primeros discos, o que cualquiera de todos sus discos

Pereza se disolvieron después de facturar Aviones que resultaba bastante más flojo que el muy popero y entonado Aproximaciones, con el que se hincharon a hacer llenazos por toda España. Después lo nuevo de Leiva y Rubén, cada uno por su lado, mas frio que calor. Aburrido, predecible, un mirarse el ombligo con ínfulas de nuevo camino

Los Planetas siguieron con su viaje a ninguna parte con el insufrible Opera Egipcia, continuación de esa tortuosa psicodelia incomprensible que comenzaron con La Leyenda del Espacio y su acercamiento a las raíces flamencas, en esa pose tan cool. Así que la gente sigue pidiendo en todos los garitos Un buen día.

Bunbury nos regaló el siempre personal Las Consecuencias en el que lo más bonito y celebrado fue la versión de un tema de Jeanette de hace más de treinta años llamado Frente a Frente, y que eso si tenía un cojonudo video firmado por Bayona el director de Lo imposible. En cualquier caso por debajo, al menos a mi parecer, de Flamingos o Hellville de Luxe. Luego se marcó uno de versiones de temas latinoamericanos llamado Licenciado Cantinas que puede definirse “para fans muy esforzados”.

Ivan Ferreiro siguió volviéndose cada vez más extraño y críptico con Picnic Extraterrestre, ese disco que a más de uno he escuchado decir lo de “No lo valores por la primera vez que lo escuchas”. Malo. Hay algo ahí parecido o a la altura de Tournedo o de los himnos de Los Piratas? Me temo que no.

Y mis admiradísimos Vetusta? Pues todo el mundo sabe que su Mapas es un disco mucho más pesado, aburrido, y cargante que esa obra maestra de lo atmosférico y con las letras mejor escritas en la última década en España, que es Un día en el mundo. La última vez que me emocione con algo en español.

Por último Christina Rosenvinge, esa dama e icono del pop con pretensiones intelectuales, nos torturó hace un año con La Joven Dolores, un disco de canciones tan cultas, que a uno le dan ganas de apuntarse a un curso acelerado de mitología de todo lo que aprendes en la única e imposible escucha.

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Entre medias, algunas bocanadas de aire diferente, como el último disco de los murcianos Second o el esforzado trabajo en inglés de la a veces cargante Russian Red, Fuerteventura, que tiene canciones bien construidas y bonitas.

A cambio he tenido que descubrir el insufrible electro latino del tipo que no pronunciaré su nombre, y su cohorte de imitadores, si es que algo puede imitarse, la berrea del Rottweiller cubano en todas las emisoras de España, la angustia infinita de Pablo Alborán, la deliciosa voz del Melendi catódico, las tortuosas creaciones poéticas del jefe de los Locos o la presencia de Bisbal y demás pasmados hiperbuenrollista. En resumen, como veinte años atrás, pareciera que Alejandro Sanz sigue siendo el músico más en forma de este país.

Soy yo? Mi incapacidad, mi guitarra sin usar? O en español últimamente solo hay bandurrias y acordeones?. Perdón a Los Pajaritos 


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